Preparar la oposición sin academia

Cómo montar el calendario, cuándo empezar las físicas y qué te falta sin academia, con la forma de suplirlo. Plan de la primera semana.

9 min de lectura
Ilustración: cuatro agentes estudian alrededor de una mesa con libros del temario, apuntes, rotuladores y un portátil, junto a un cartel que dice «Organizando la oposición».

Se puede preparar esta oposición sin academia. No es una frase de ánimo: el temario es público, las bases son públicas, los baremos físicos están en el boletín y los exámenes de convocatorias anteriores circulan. Lo que una academia te da no es el material —eso está al alcance de cualquiera— sino tres cosas concretas: un calendario, una corrección y alguien a quien preguntar. Esas tres se pueden montar por tu cuenta, y este artículo explica cómo.

No va de convencerte de nada. Va de que, si vas a hacerlo solo, lo hagas con un plan y no a base de voluntad.

En 30 segundos
1 tardepara leer las bases enteras, una vez
20 minde psicotécnicos al día, cronometrados
1 díade colchón a la semana en el calendario
10puntos como mínimo en cada ejercicio físico: se entrena desde el principio

Primero: lee las bases. Enteras. Una vez.

Es el consejo más aburrido y el que más gente se salta. Las bases de la convocatoria son entre treinta y cuarenta páginas y contienen todas las reglas del juego: qué pruebas hay, cuántos puntos vale cada una, qué mínimo hace falta, qué méritos puntúan y qué requisitos tienes que cumplir y cuándo.

Una tarde de lectura te ahorra meses de estudiar lo que no toca. Y hay detalles que solo están ahí: que los requisitos se tienen que cumplir el último día del plazo de solicitudes, que no pagar la tasa en plazo excluye y no se arregla después, que en algunos ayuntamientos el carné de moto se exige ya en la solicitud.

Cuando haya bases nuevas, la primera tarea no es comprar un temario: es leerlas y comprobar si algo ha cambiado.

Segundo: monta el calendario al revés

El error clásico de quien estudia solo es empezar por el tema 1 y avanzar hasta donde llegue. Eso hace que los últimos temas, que valen lo mismo que los primeros, se estudien mal o no se estudien.

Se hace al contrario. Coges la fecha del examen —o la que se estime, si la convocatoria aún no está publicada—, cuentas las semanas que quedan y reparte el temario entre ellas, dejando fuera el último 20 % del tiempo. Ese último tramo no es para estudiar temas nuevos: es para repasar y para hacer test.

Tres reglas que hacen que un calendario así aguante:

  • Un tema no se termina cuando lo lees, se termina cuando lo apruebas en un test. Si no, «llevo 30 temas» no significa nada. Para ver cómo es uno, prueba el test gratis del tema 1.
  • Repaso programado, no cuando te acuerdes. Cada tema vuelve a aparecer a la semana, al mes y antes del examen. Sin eso, el tema 4 se ha borrado cuando llegas al 40.
  • Un día a la semana de colchón. Vas a tener una semana mala. Si el plan no la contempla, la semana mala te desmonta el plan entero y ahí es donde la gente lo deja.

Tercero: las físicas empiezan hoy, no cuando apruebes el examen

La trampa que más plazas cuesta

Sobre todo a quien va por su cuenta. La prueba de aptitud física se hace meses después del examen del temario, y de ahí sale la conclusión equivocada: «ya entrenaré cuando pase el primero».

Pero la prueba física vale 80 puntos, exige un mínimo de 10 en cada uno de los cuatro ejercicios y 40 en la suma, y por debajo de 10 en uno solo no hay nota baja: hay eliminación. No se puede improvisar en tres meses una marca de natación o de course navette si vienes de dos años sentado estudiando.

Lo que hay que hacer es poco y constante desde el principio:

  • Entrena con la técnica de las bases, no con la del gimnasio. En press de banca no se puede parar, ni mover las manos del agarre, ni levantar los pies, ni compensar con el cuerpo. Si entrenas con el puente puesto, tu marca real es otra.
  • Mide en puntos, no en segundos. Bajar dos segundos en natación puede valer 4 puntos o ninguno, según dónde estés en la tabla. La calculadora de pruebas físicas te dice exactamente dónde rinde tu esfuerzo.
  • Los gestos raros, aparte. El viraje tocando la pared con la mano de forma visible y el pivote del navette son hábitos, y se cambian en dos sesiones. En el examen no hay tiempo de pensarlos.

Las cuatro pruebas, con sus tablas completas, están en las pruebas físicas y sus baremos, y toda la letra pequeña que anula un intento, en la letra pequeña de las pruebas físicas.

Cuarto: los psicotécnicos no se estudian, se entrenan

Es la parte donde estudiar solo funciona mejor, porque lo único que hace falta es volumen y regularidad. No hay materia que aprender: hay velocidad y precisión que ganar.

Dos cosas que cambian el resultado:

  • Series cortas y cronometradas, todos los días. Veinte minutos diarios rinden más que dos horas el domingo, porque lo que se entrena es un reflejo.
  • Entender cómo penalizan los fallos, porque de eso depende si conviene contestar a la duda o dejarla en blanco. Está explicado en cómo se puntúan los psicotécnicos.

Quinto: la prueba que nadie prepara solo, y sí se puede preparar

El test de personalidad y la entrevista son eliminatorios y suman una parte muy grande del total. Casi nadie los prepara, y quien va por su cuenta suele ni mirarlos porque no hay temario que memorizar.

Lo que sí se puede hacer: entender qué mide cada cosa, saber que un cuestionario con ítems en blanco o con respuestas incoherentes tiene consecuencias, y llevar preparada la respuesta a las preguntas obvias de una entrevista —por qué esto, qué sabes del cuerpo, qué harías en tal situación—. Eso no es engañar a nadie: es no llegar en blanco a una prueba que decide.

Sexto: el euskera, que es donde se gana el puesto

En la fase de concurso el euskera pesa más que cualquier otro mérito, y en algunas plazas no es mérito sino requisito. Si estás a un nivel de distancia del perfil lingüístico 2, ese esfuerzo rinde más puntos por hora que cualquier otra cosa que puedas hacer.

Y tiene una ventaja: no caduca con la convocatoria. Los puntos del examen sirven para este proceso; el B2 sirve para todos los que vengan. Está contado en el euskera en la oposición.

Lo que de verdad te falta sin academia, y cómo suplirlo

Lo que da una academia Cómo lo consigues solo
Un calendario que alguien vigila Un calendario escrito y una revisión semanal fija. El domingo se mira qué se ha cumplido y se ajusta la semana siguiente
Test corregidos con estadística Hacer test que te den el fallo por temas, no solo la nota. Sin saber en qué fallas, repasas lo que ya sabes
Alguien a quien preguntar Un grupo pequeño de opositores, no un canal de mil personas. Tres que se preguntan cosas valen más que un foro entero
Simulacros con tiempo real Ponerse el cronómetro y hacer el examen completo, seguido, sin parar. Es incómodo y es el que más enseña
Presión y compañía Esto es lo único difícil de sustituir. Si estudiar solo te apaga, reconocerlo a tiempo es información útil, no una derrota

Los cinco errores que vemos una y otra vez

  • Empezar por el temario sin leer las bases. Estudias sin saber cuánto vale lo que estudias.
  • Dejar las físicas para el final. Es la prueba que no admite improvisación y la que más gente elimina.
  • Confundir leer con estudiar. Un tema leído tres veces sin un test no está aprendido.
  • No repasar. Avanzar es más satisfactorio que repasar, y por eso se abandona el repaso. Luego el examen pregunta por el tema 6.
  • Usar material viejo. Una norma cambia y un temario de hace tres años te enseña lo que ya no es. Cada tema hay que mirar si la norma sigue vigente.

Un plan de la primera semana, para no empezar mañana

  • Día 1. Leer las bases de la última convocatoria de principio a fin, con un papel al lado para apuntar lo que te afecta.
  • Día 2. Comprobar requisitos: edad, titulación, permisos de conducir del destino que te interesa, y si algo hay que sacarse, ponerle fecha.
  • Día 3. Hacer las cuatro pruebas físicas tal como están descritas y anotar las marcas. Sin entrenar antes. Es tu punto de partida real.
  • Día 4. Montar el calendario del temario contando las semanas que quedan, con el último 20 % reservado a repaso.
  • Día 5. Veinte minutos de psicotécnicos cronometrados, para saber de dónde parten.
  • Día 6. Decidir cuándo entrenas y ponerlo en el calendario como si fuera una clase. Tres días a la semana bastan para empezar.
  • Día 7. Descansar. Y volver el lunes con el plan escrito, no en la cabeza.

Preguntas frecuentes

¿Se puede aprobar la oposición a la Ertzaintza sin academia?

Sí. El temario es público y las bases, los baremos y los requisitos están en el boletín. Lo que hay que sustituir es la organización, la corrección de test y los simulacros, no el material.

¿Cuánto tiempo hace falta?

Depende del punto de partida y del temario de la convocatoria, y quien te dé un número exacto sin conocerte se lo está inventando. Lo que sí se puede decir: el cálculo se hace al revés, desde la fecha del examen hacia atrás, y con el último 20 % del tiempo reservado a repaso.

¿Cuándo empiezo a entrenar las físicas?

El primer mes. La prueba física es eliminatoria por ejercicio y llega meses después del examen, así que da la falsa sensación de que se puede dejar para luego.

¿Qué hago si aún no hay convocatoria publicada?

Trabajar con las bases de la última, que son la mejor referencia disponible, y revisar lo que cambie cuando se publiquen las nuevas. El estado de cada proceso está en convocatorias.

¿Merece la pena estudiar en grupo?

Un grupo pequeño, sí: obliga a explicar lo que crees que sabes, que es la forma más rápida de descubrir que no lo sabías. Un grupo grande suele acabar siendo ruido.

La guía de la oposición, por temas19 artículos ordenados en el orden en que se prepara la oposición: requisitos, pruebas, temario y cómo estudiar.

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